Sin mayores preámbulos, me adelantaré a decir que la película es extraordinaria porque, otra vez, el dúo dinámico Iñárritu-Lubezki realiza un despliegue impresionante para transmitir absolutamente todas las sensaciones que atraviesa un hombre solitario frente a la naturaleza: el frío, el hambre, la esperanza, el sueño y la violencia natural. Las imágenes de los parajes helados norteamericanos para mostrar la supervivencia de los cazadores, así como el enfrentamiento entre indios y colonos; dejan al espectador con el corazón oprimido envuelto en una atmósfera violenta e impredecible; donde el peligro es constante y las fuerzas son escasas. Aparte de la escena inicial, cabe destacar que la lucha entre la bestia y el hombre debe de ser una de las representaciones más asfixiantes y dolorosas que he podido ver en el cine.
Y hablando de los Óscar, a pesar de que es un premio tan criticado, pero que igual sirve de referencia y reconocimiento máximo en la industria del cine; Leo Dicaprio, a quien el óscar le ha sido siempre esquivo, tiene una performance extraordinaria: está brutal, salvaje y violento; se luce en todas sus capacidades, además de demostrar que puede ser capaz de interpretar cualquier papel en su máxima exigencia; por lo que esta actuación está tan a la altura como en sus papeles en El aviador, Los infiltrados o El lobo de Wall Street. Aunque está voceado a llevarse el premio -a menos que Eddie Redmayne se lo arrebate-, Dicaprio no necesita de ello para ser calificado como uno de los mejores actores del momento.
Me ha dado mucho gusto empezar este año escribiendo de nuevo este blog y con la ocasión de escribir sobre una película que deben de verla ni bien se estrene en las salas limeñas. Aplausos para todos los que trabajaron en ella.
Alejandro Gonzáles Iñárritu. The revenant (El renacido), 2015.
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